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«El concierto educativo no debe ser moneda de cambio política»

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Tras ocho años como director del Departamento de Innovación Educativa de Escuelas de Católicas Castilla y León, Leandro Roldán releva en la Secretaría Autonómica de la organización a Antonio Guerra.

Tras ocho años como director del Departamento de Innovación Educativa de Escuelas de Católicas Castilla y León y 13 trabajando en la Federación, dice asumir el cargo «con mucho placer» para trabajar por «la libertad educativa» de los padres.

– ¿Por qué asume este reto de ser secretario de la Federación en la Comunidad?

-Antonio Guerra ha estado ocho años como secretario autonómico y se necesitaba un relevo por estatutos. Ha habido encuestas y entrevistas, y finalmente, el presidente optó por mí. Con mucho placer acojo el cargo. Tras mi trabajo en la Federación no parto de cero. He tenido el placer de acompañar a Antonio a muchos actos y creo que a nivel institucional estoy bien posicionado, tanto en Consejería, como con sindicatos, en el Consejo Escolar, donde presido la Comisión de Innovación Escolar. Pretendo tomar el buen relevo que me deja Antonio, aprovecharme del buen momento que vive Escuelas Católicas. La relación con la Administración es buena, aunque no libre de litigios cuando es necesario, y con el resto de instituciones también tenemos una buena relación institucional. También se ha conseguido que nuestros colegios tengan un sentimiento de pertenencia a Escuelas Católicas que antes no tenían. También quiero luchar por la libertad de enseñanza y la libertad de elección de las familias.

– ¿Además, qué reto tiene especialmente en la cabeza para los próximos años?

-En Castilla y León tenemos una gran diversidad de entidades titulares. Hay congregaciones que son grandes y potentes en varias provincias, pero también congregaciones muy pequeñas, que quizá no tienen un equipo de titularidad con departamento de calidad, de innovación, etc. A estas congregaciones pequeñas sí les es muy conveniente la formación y el impulso que le podemos dar desde Escuelas Católicas. Es sobre todo por esas congregaciones más pequeñas por las que queremos trabajar.

– Periódicamente resurge la polémica sobre la educación concertada. ¿Qué tiene que decir al respecto?

-Llevamos meses de continua precampaña electoral escondida y que se juegue con ello ahora como moneda de cambio no es un acierto. No es el momento. Los conciertos o una ley educativa hay que tratarlos en un momento de serenidad, cuando la gente se puede sentar con tiempo a hablar. Y que no solo ello dependa de los partidos políticos: ahí tienen que estar los sindicatos, la patronal, un comité de expertos, para poder tratar un tema tan importante como es un pacto educativo. Nosotros apostamos no por esa lucha entre pública y concertada, que no tiene ningún sentido, sino que se trata de dar una libertad de elección y que haya una pluralidad. Creemos que los conciertos son necesarios y no deben dejar de existir. Sí pedimos estabilidad en el sistema educativo, que una ley venga para quedarse y que no se vuelva loca a la comunidad educativa cada poco tiempo con leyes nuevas.

– A veces se achaca a esta educación que es elitista, pero también acogen a alumnos de entornos más desfavorecidos. ¿Eso es así?

-La enseñanza concertada está haciendo un trabajo social dentro del sistema educativo. En Castilla y León, el 20% de los alumnos son extranjeros en la concertada y el 80% en la pública. Hay provincias, como Valladolid, que esa cifra sube al 26%. Los padres tienen libertad de elección y los colegios tienen la obligación de recibir a esos alumnos. También nos achacan el tema de la atención a alumnos con necesidades educativas especiales y tenemos porcentajes muy parecidos a la pública.

«Pedimos que haya estabilidad legislativa en el sistema educativo»

– A pesar de la buena relación con la Administración siguen reivindicando el aumento de la partida de otros gastos…

-Hay que seguir con esas reivindicaciones. El consejero se comprometió, cuando se pueda, a revisar esa partida porque es uno de los temas más transcendentales para nosotros. Acogemos con mucho gusto las palabras del consejero porque los últimos años han sido duros por la crisis.

– La innovación es un reto. ¿Y los otros?

-Hay que seguir trabajando en esa línea. El Departamento ha hecho muchísimo en los últimos años por mejorar la innovación de los colegios. Otro tema es seguir luchando por la implementación del plurilingüismo en los centros. Una encuesta de Escuelas Católicas nacional indica que el idioma ocupa el sexto puesto de prioridades para los padres de la concertada. Y ahí hay mucho que hacer aún, y al tener el 75% de colegios con sección bilingüe todos presentan la misma oferta. Creo que tienen que ofrecer un valor añadido. Hace cinco años creamos el plan PIPE y sigue avanzando. El próximo curso ofreceremos el plan BIBE, para que aumente la inmersión lingüística de 0 a 6 años. En bilingüismo, nuestros centros optan por ofrecer más actividades extraescolares en inglés, por tener intercambios con otros colegios de Europa y por dos certificadoras externas de Trinity y Cambridge.

– Las TIC por si solas no significan nada sin el apoyo de la formación del profesor. ¿Cómo acogen esta innovación?

-La Consejería tuvo una muy buena idea, que fue crear la certificación TIC y los datos de la escuela concertada en Castilla y León son muy positivos. En el curso 2014-15, el 60% de los colegios presentados contaban con una certificación de entre 4 y 5, y en la última publicación llegamos al 68%.

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